Nueva York agricultura vertical

Nueva York agricultura vertical

Ante la disminución de la superficie fértil para la siembra y los altos costos del transporte de alimentos del campo a la ciudad, aunado a la necesidad de aumentar la producción, surge una alternativa a la agricultura tradicional: las granjas verticales.
Iniciativa encabezada por el investigador de la Universidad de Columbia, Dickson Despommier, el diseño de edificios con cultivos en centros urbanos ha ganado interés entre planeadores urbanos y empresas de Estados Unidos.
En principio, la agricultura vertical garantizaría la obtención de alimentos todo el año, su calidad orgánica y la sustentabilidad en su producción, aprovechando los desechos de la granja y haciendo uso inteligente del agua y la energía.
Pero la adopción de este proyecto en grandes ciudades – aunque actualmente se diseña para Nueva York- cobrará sentido en aquellas con problemas de espacio para el cultivo y condiciones climáticas que ameriten crear ambientes artificiales para la agricultura. Así lo considera David Morillón, especialista en arquitectura bioclimática de la UNAM.
Y para que el diseño cumpla con estándares de sustentabilidad, piensa Luis Tovar, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), deberá mostrar balances positivos entre el consumo y generación de electricidad y de agua, con lo cual coincide Morillón.
Del campo a la ciudad
La idea de Despommier, surgida en 1999 como parte de un curso sobre ecología médica, tiene como fundamentos la progresiva falta de tierra y la migración de las poblaciones en aumento hacia los centros urbanos.
Según la FAO, el 80 por ciento de la tierra cultivable ya está ocupada -40.5 por ciento se usa para agricultura-, y para el 2050 casi el 80 por ciento de la población mundial vivirá en centros urbanos, con lo que aumentará la demanda de alimentos a cortas distancias.
Con esta perspectiva, el mundo necesitará mil millones de hectáreas de superficie de cultivo para el 2050, cerca del área de Brasil y mucha más tierra de la disponible actualmente.
El uso de invernaderos “súper eficientes”, dice Despommier, podría resolver parte del problema. Un conjunto de edificios de 30 pisos alimentaría a 50 mil personas, estima.
“Lo que se propone difiere radicalmente de lo que existe, al llevar a una mayor escala el concepto de agricultura en interiores, en la cual un amplio rango de productos son cultivados de manera suficiente para sostener las ciudades más grandes del mundo”, se afirma en la página de internet que promociona el proyecto (www.verticalfarm.com).
Para que funcionen, las granjas incluirían cultivos hidropónicos -que usan soluciones minerales en vez de tierra-, vidrios y acrílicos que aseguren una entrada regulada de luz y sistemas de captación y reuso del agua y desechos orgánicos.
La idea de un invernadero “súper eficiente”, que maximiza sus beneficios para la producción a gran escala, tendría sentido.
“Los invernaderos bien diseñados pueden usar como mucho el 10 por ciento del agua y el 5 por ciento del área requerida por granjas de campo”, dijo a la revista Science Theodore Caplow, director de la compañía York Sun Works.
Sin embargo, dice Morillón, experto en arquitectura bioclimática, si se busca la sustentabilidad el recuento del balance energético de la granja deberá ser positivo desde la fabricación de las materias primas hasta el consumo interno del edificio.
Despommier y sus estudiantes estiman que la energía de los desechos de plantas y animales duplicaría las necesidades energéticas de una granja de 48 pisos.
Un prototipo de estos edificios, -que Despommier calcula costaría entre 20 y 30 millones de dólares- ofrecería resultados más precisos del comportamiento del edificio y ayudaría a legitimar o refutar estos datos, según Tovar.
A futuro
Los científicos mexicanos coinciden en que la barrera para llevar a escala industrial las granjas verticales no son los avances tecnológicos, sino las condiciones de producción de alimentos en cada ciudad.
Morillón menciona dos condicionantes para el éxito de las granjas verticales: la necesidad de más espacio para cultivos y la de crear climas independientes de las condiciones externas a estos edificios.
En ambos casos, dice Tovar, no son características de la Ciudad de México, aunque dice, el esquema podría adaptarse con el uso masivo de composta derivada de la fracción orgánica de la basura para enriquecer los cultivos urbanos.
“El proyecto tiene una enorme variedad de posibilidades”, agrega.
Para Despommier, sólo es cuestión de tiempo la adopción del nuevo modelo.
“Simplemente no habrá opción para los próximos 3 mil millones de personas que nacerán en las próximas décadas. Esto ocurrirá en los siguientes 50 años”, afirma.
Pero pone el acento en las condiciones de su éxito en las políticas públicas.
“Deberá existir un incentivo fuerte, apoyado por el gobierno hacia el sector privado, así como a las universidades y los gobiernos locales para desarrollar por completo el concepto. Idealmente, las granjas serán baratas de construir, durables y seguras, así como independientes de los subsidios y apoyos externos”, concluye.

Reviven a Biósfera 2
El conocido proyecto Biosfera 2, iniciado a principios de los noventa para estudiar las condiciones de un ambiente natural cerrado bajo control utilizado como museo, podría “revivir”.
Las instalaciones de la iniciativa volverán a abrir sus puertas a la investigación científica gracias a la Universidad de Arizona, que va a alquilar el recinto durante tres años, con posibilidad de prorrogarlo a diez.
Según la Universidad de Arizona, los proyectos científicos que se abordarán en esta nueva etapa girarán sobre la Tierra, sus sistemas vivos y su lugar en el Universo, con el objetivo de abordar “no solamente los problemas actuales, sino los del siglo 22”.
Del campo a la ciudad
La falta de tierra cultivable en los próximos años obligará a pensar en formas nuevas de obtener alimentos. Científicos de la Universidad de Columbia proyectan la agricultura del futuro para Nueva York, basada en invernaderos urbanos súper eficientes en granjas verticales.
Los invernaderos del futuro
– Cultivos hidropónicos que permitirán obtener alimentos todo el año, sin importar la estación ni las condiciones ambientales.
– Las granjas verticales pueden producir frutas, vegetales, granos, e incluso pescado y pollo.
Cuarto de control que regula la temperatura, evapotranspiración y condiciones de los cultivos.
Ventanas de vidrio o acrílico que retienen contaminantes y maximizan el paso de luz hacia el interior del edificio. Dirigen el agua de lluvia a cisternas para evitar su desperdicio.
Reuso del agua a través de sistemas inteligentes que permitirán, con medios biológicos, limpiar las guas negras y reusarlas para el riego de los cultivos.
Espiral eólico diseñado exclusivamente para las ciudades, ocupando menos espacio y aprovechando la energía del viento.
Panel solar inteligente que sigue el movimiento del sol y satisface parte de la demanda energética.
La alberca tendrá agua de lluvia para irrigar los cultivos
Monitores vigilarán con un ojo electrónico la madurez de los cultivos
Cada torre de 30 pisos ocuparía una manzana en Nueva York: 300 mil m²
El campo maximizará su espacio con dos capas sembradas
Con ello se podría abastecer de alimento a: 50 mil personas
El alimentador inyectará el agua precisa que necesita cada fruta y vegetal
Ofrecería a cada persona una dieta de: 2 mil calorías

Crean en Nueva York la agricultura vertical

Por Cecilia Rosen

Reforma18-Sep-2008

Links de Agricultura  y jardines verticales

http://www.ecogeek.org/content/view/976/

http://www.verticalfarm.com/

http://www.nytimes.com/2008/07/15/science/15farm.html?_r=2&oref=slogin&oref=slogin

http://www.greenrooftops.com/

http://www.verticalgardenpatrickblanc.com/

http://museosvirtuales.azc.uam.mx/estudio-de-arquepoetica/escritos/celulas_culturales.html